Después de una ruptura, cuando todo huele a esa persona
Rupturas
Hola:
Cuando se fue, yo pensaba que el problema era perderle a él. Tardé meses en entender que lo que me estaba matando era otra cosa: la sensación de que yo, sin él, era menos. Que me habían devuelto a un mundo en el que no sabía estar. Que había construido mi vida entera alrededor de alguien y ahora me sobraba el suelo.
Si estás ahí, quiero decirte tres cosas que me habría gustado que alguien me dijera.
La primera: lo que sientes no es exagerado. El duelo por una relación es un duelo de verdad. Duele en el cuerpo. Se te olvida comer. Te despiertas y por dos segundos estás bien y luego lo recuerdas todo de golpe. Eso no es debilidad, es amor que se ha quedado sin sitio donde ir.
La segunda: no tienes que estar bien en un mes. Ni en tres. Cada persona tiene su ritmo y el tuyo es el tuyo. Y compararte con quien lo superó rápido no sirve de nada.
La tercera y más importante: tú existías antes de esa persona. Tenías gustos, amigas, canciones favoritas, manías, una manera de reírte. Todo eso sigue ahí, debajo del ruido. Va a volver. Y va a volver contigo, no con él.
Mientras tanto, aguanta como puedas: quita el número, guarda las fotos en una carpeta que no abras, come algo aunque no tengas hambre, llama a una amiga y habla del tema mil veces si hace falta. No hay un límite de veces.
Y si en algún momento la tristeza se te vuelve peligrosa, si empiezas a pensar que sin esa persona no vale la pena seguir, por favor, díselo a alguien hoy. No esperes a estar mejor para pedir ayuda. Se pide ayuda justo cuando no se está bien.
Te escribo desde un año después. Se sigue recordando, pero ya no duele.
Con todo mi cariño,
— Ana
Carta escrita por una persona real y publicada con su permiso.